AGRADECIMIENTOS........................................................................................................2
INTRODUCCIÓN................................................................................................................5
CAPÍTULO 1: CONFLUENCIAS, ERAS Y NACIMIENTOS. ....................................12
1.1 La república neocolonial. ...........................................................................................14
1.2 La vanguardia intelectual. La práctica poética y la poética práctica. .........................17
1.3 De Lezama a La muerte de Narciso: el comienzo de una estética experiencial.........22
1.4 Orígenes: centro de culturas transversales: la reformulación crítica..........................28
1.5 La revista y las industrias culturales...........................................................................30
1.6. Las confluencias divergentes.....................................................................................32
CAPÍTULO 2: ORÍGENES, REVISTA DE ARTE Y LITERATURA.............................36
2.1 El grupo ......................................................................................................................40
2.2 La praxis y el ceremonial............................................................................................44
2.3 El sistema de Orígenes. ..............................................................................................45
2.3.1 La Poesía..............................................................................................................47
2.3.2 Ensayo y traducción.............................................................................................49
2.3.3 Pintura y artes visuales ........................................................................................51
2.4 Juan Ramón Jiménez, al principio y al final...............................................................52
CAPÍTULO 3: LAS SEÑALES DE ORÍGENES............................................................57
3.1 La insularidad y la metáfora .......................................................................................60
3.2 “Señales”: desintegraciones y desplazamientos. ........................................................66
3.2.1. Señales de fuga ...................................................................................................67
3.2.2. Generaciones sobre generaciones.......................................................................69
3.2.3. La construcción de un paisaje cultural ...............................................................72
3.2.4. De regreso a la desintegración............................................................................73
3.3 La defensa del demiurgo.............................................................................................76
3.4 Las grietas comunicantes entre Trocadero y el extranjero .........................................85
3.5 El rasguño en piedra ...................................................................................................89
CONCLUSIONES ..............................................................................................................96
___________________________________________________________________
AGRADECIMIENTOS DE RODRIGO DEL RÍO RIVAS.
Este trabajo no hubiera sido posible sin la ayuda de todos aquellos que estuvieron presentes
durante el proceso de esta investigación, que hasta ahora, noviembre de 2011, ha llevado en
proceso de gestación alrededor de dos años y medio. En primer lugar le agradezco
enormemente a la Dra. Margaret Shrimpton Masson por estar siempre presente durante
todas las etapas, desde que se concibió la misma idea, pasando por las múltiples
modificaciones y sobre todo, por mantenerse por encima de mis cavilaciones erráticas; esta
tesis es tan suya como mía.
Así mismo quisiera agradecer a los profesores de la Facultad de Ciencias
Antropológicas-UADY por haberme brindado las herramientas necesarias para empezar a
transitar por el camino del análisis y la crítica; hoy es muy grato para mí culminar este
trabajo llevándome a casa todas aquellas palabras y enseñanzas que día a día, en el salón o
en los pasillos, intercambiamos. Su amistad así como el peso que imprimieron en cada
palabra, hoy se ve reflejado no sólo en este trabajo, también en todos los proyectos en los
que he trabajado y a todos en los que ahora, y en un futuro pienso dedicarles mi vida.
Le doy un agradecimiento muy especial a la Dra. María Dolores Almazán Ramos
por haber sido madrina de la generación en la que me desarrollé (2006-2010) y, sobre todo,
por ser una maestra esencial, no sólo para el grupo, sino para mí como persona. Siguiendo
por esta línea me gustaría agradecer al Dr. Jesús J. Barquet por compartir conmigo a SU
Lezama, su apasionamiento por la lírica lezamiana fue de gran inspiración para la
construcción y fundamentación de la tesis. Al Dr. José F. Buscaglia Salgado, por haberme
introducido en una manera de leer y de interpretar el mundo en profundidad, con todo el
profesionalismo y pasión que se requiere para esta empresa.
Igual de importante y afectuoso es el agradecimiento que le extiendo a mis
compañeros y amigos, ya que sin ellos jamás hubiera podido encontrar la voz de Lezama,
ni la mía, ni aquella fuerza que se requería en la elaboración de cada frase y de cada
párrafo, ustedes son una de las partes vitales de mi existencia y de la de este documento. Le
agradezco especialmente a Roberto Ortiz Manzanilla y a Claudette Cutz Cortez las horas
dedicadas a este proyecto, a revisarlo, a criticarlo y a reinventarlo con su propia fuerza.
Hace falta enarbolar un reconocimiento y una gratitud infinita al maestro Paco
Marín por haberme “presentado” a Lezama con Paradiso hace ya más de seis años, y al
maestro José Ramón Enríquez por ser el “dador” de Orígenes y por haberma facilitado su
biblioteca personal. Sin el apoyo y amistad de ustedes jamás hubiera podido realizar este
trabajo, que también gracias a ustedes nació y se mantuvo como entrega, como goce, como
pasión.
Finalmente deseo agradecer con la inmensidad de la noche a mi familia, cada
integrante de aquel engranaje con el que comparto el apellido, ha sido fundacional para el
entramado de decisiones que me han llevado hasta donde hoy me encuentro. Muchísimas
gracias a mi padre que, aunque en ausencia, siempre marco una directriz básica de vida, a
mis tíos y tías por ser compañeros permanentes de infancia y juventud, a mi sagrada abuela
con su perenne presencia en los momentos más trascendentales de mi vida. A mi madre:
patrocinadora, protectora, proveedora, alimentadora de mí espíritu; y a José Manuel por ser
tú, por hacerme ser quién soy, por regalarme la sabiduría para escuchar, por ser mi único
hermano.
“Para los egipcios, el único animal hablador era el gato, decía un como que lograba
unir las dos puntas magnéticas de su bigote. Esos dos puntos magnéticos, infinitamente
relacionables, están en la raíz del análogo metafórico (…) El como magnético despierta
también la nueva especie y el reino de la sobrenaturaleza” dice, Lezama en Confluencias; y
así digo que te doy gracias a ti Thai Khan Ramírez Viga, sobrenaturalmente, por ser ese
punto magnético infinitamente relacionable con el que se pueden unir nuestras dos puntas
magnéticas.
Esta tesis está dedicada a tod@s ustedes, maestros/amigos/familia, por ser parte de
este trabajo y de mi vida.
En esta foto: Dr. Rubén Reyes, la señora madre del titulante, Rodrigo del Río, Salvador Lemis (CINEY) y Paco Marín:
La
mar
violeta
añora
el
nacimiento
de
los
dioses,
ya
que
nacer
es
aquí
una
fiesta
innombrable,
un
redoble
de
cortejos
y
tritones
reinando.
La
mar
inmóvil
y
el
aire
sin
sus
aves,
dulce
horror
el
nacimiento
de
la
ciudad
apenas
recordada.
(Noche
insular:
jardines
invisibles
José
Lezama
Lima)
________________________________
(La tesis puede ser consultada electrónicamente en el CINEY, Licenciatura en Teatro de la ESAY o en la Biblioteca de la Facultad de Antropología de la UADY.)
Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo,
envolviendo los labios que pasabanentre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.
Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débildel poniente,
grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua alfilereada?
Rostro absoluto, firmeza mentida del espejo.
El espejo se olvida del sonido y de la noche
y su puerta al cambiante pontífice entreabre.
Máscara y río, grifo de los sueños.
Frío muerto y cabellera desterrada del aire
que la crea, del aire que le miente son
de vida arrastrada a la nube y a la abierta
boca negada en sangre que se mueve.
Ascendiendo en el pecho solo blanda,
olvidada por un aliento que olvida y desentraña.
Olvidado papel, fresco agujero al corazón
saltante se apresura y la sonrisa al caracol.
La mano que por el aire líneas impulsaba,
seca, sonrisas caminando por la nieve.
Ahora llevaba el oído al caracol, el caracol
enterrando firme oído en la seda del estanque.
Granizados toronjiles y ríos de velamen congelados,
aguardan la señal de una mustia hoja de oro,
alzada en espiral, sobre el otoño de aguas tan hirvientes.
Dócil rubí queda suspirando en su fuga ya ascendiendo.
Ya el otoño recorre las islas no cuidadas, guarnecidas
islas y aislada paloma muda entre dos hojas enterradas.
El río en la suma de sus ojos anunciaba
lo que pesa la luna en sus espaldas y el aliento que en halo convertía.
Antorchas como peces, flaco garzón trabaja noche y cielo,
arco y cestillo y sierpes encendidos, carámbano y lebrel.
Pluma morada, no mojada, pez mirándome, sepulcro.
Ecuestres faisanes ya no advierten mano sin eco,
pulso desdoblando
los dedos en inmóvil calendario y el hastío en su trono cejijunto.
Lenta se forma ola en la marmórea cavidad que mira
por espaldas que nunca me preguntan,
en veneno que nunca se pervierte y en su escudo ni potros ni faisanes.
Como se derrama la ausencia en la flecha que se aísla
y como la fresa respira hilando su cristal,
así el otoño en que su labio muere, así el granizo
en blando espejo destroza la mirada que le ciñe,
que le miente la pluma por los labios, laberinto y halago
le recorre junto a la fuente que humedece el sueño.
La ausencia, el espejo ya en el cabello que en la playa
extiende y al aislado cabello pregunta y se divierte.
Fronda leve vierte la ascensión que asume.
¿No es la curva corintia traición de confitados mirabeles,
que el espejo reúne o navega, ciego desterrado?
¿Ya se siente temblar el pájaro en mano terrenal?
Ya sólo cae el pájaro, la mano que la cárcel mueve,
los dioses hundidos entre la piedra, el carbunclo y la doncella.
Si la ausencia pregunta con la nieve desmayada,
forma en la pluma, no círculos que la pulpa abandona sumergida.
Triste recorre -curva ceñida en ceniciento airón-el espacio que manos desalojan,
timbre ausente y avivado azafrán, tiernos redobles sus extremos.
Convocados se agitan los durmientes,
fruncen las olas
batiendo en torno de ajedrez dormido, su insepulta tiara.
Su insepulta madera blanda el frío pico del hirviente cisne.
Reluce muelle: falsos diamantes; pluma cambiante:
terso atlas.
Verdes chillidos: juegan las olas, blanda muerte el relámpago en sus venas.
Ahogadas cintas mudo el labio las ofrece.
Orientales cestillos cuelan agua de luna.
Los más dormidos son los que más se apresuran,se entierran, pluma en el grito, silbo enmascarado, entre frentes y garfios.
Estirado mármol como un río que recurva o aprisiona los labios destrozados,
pero los ciegos no oscilan.
Espirales de heroicos tenores caen en el pecho de una paloma
y allí se agitan hasta relucir como flechas en su abrigo de noche.
Una flecha destaca, una espalda se ausenta.
Relámpago es violeta si alfiler en la nieve y terco rostro.
Tierra húmeda ascendiendo hasta el rostro, flecha cerrada.
Polvos de luna y húmeda tierra, el perfil desgajado en la nube que es espejo.
Frescas las valvas de la noche y límite airado de las conchas
en su cárcel sin sed se desbancan los brazos,
no preguntan corales en estrías de abejas y en secretos
confusos despiertan recordando curvos brazos y engaste de la frente.
Desde ayer las preguntas se divierten o se cierran
al impulso de frutos polvorosos o de islas donde acampan
los tesoros que la rabia esparce, adula o reconviene.
Los donceles trabajan en las nueces y el surtidor de frente a su sonido
en la llama fabrica sus raíces y su mansión de gritos soterrados.
Si se aleja, recta abeja, el espejo destroza el río mudo.
Si se hunde, media sirena al fuego, las hilachas que surcan el invierno
tejen blanco cuerpo en preguntas de estatua polvorienta.
Cuerpo del sonido el enjambre que mudos pinos claman,
despertando el oleaje en lisas llamaradas y vuelos sosegados,
guiados por la paloma que sin ojos chilla,
que sin clavel la frente espejo es de ondas, no recuerdos.
Van reuniendo en ojos, hilando en el clavel no siempre ardido
el abismo de nieve alquitarada o gimiendo en el cielo apuntalado.
Los corceles si nieve o si cobre guiados por miradas la súplica
destilan o más firmes recurvan a la mudez primera ya sin cielo.
La nieve que en los sistros no penetra, arguyeen hojas,
recta destroza vidrio en el oído
,nidos blancos, en su centro ya encienden tibios los corales,
huidos los donceles en sus ciervos de hastío, en sus bosques rosados.
Convierten si coral y doncel rizo las voces, nieve los caminos
donde el cuerpo sonoro se mece con los pinos, delgado cabecea.
Mas esforzado pino, ya columna de humo tan aguado
que canario en su aguja y surtidor en viento desrizado.
Narciso, Narciso.
Las astas del ciervo asesinado
son peces, son llamas, son flautas, son dedos mordisqueados.
Narciso, Narciso.
Los cabellos guiando florentinos reptan perfiles,l
abios sus rutas, llamas tristes las olas mordiendo sus caderas.
Pez del frío verde el aire en el espejo sin estrías,
racimo de palomas
ocultas en la garganta muerta: hija de la flecha y de los cisnes.
Garza divaga, concha en la ola, nube en el desgaire,
espuma colgaba de los ojos, gota marmórea y dulce plinto no ofreciendo.
Chillidos frutados en la nieve, el secreto en geranio convertido.
La blancura seda es ascendiendo en labio derramada,
abre un olvido en las islas, espadas y pestañas vienen
a entregar el sueño, a rendir espejo en litoral de tierra y roca impura.
Húmedos labios no en la concha que busca recto hilo,
esclavos del perfil y del velamen secos el aire muerden
al tornasol que cambia su sonido en rubio tornasol de cal salada,
busca en lo rubio espejo de la muerte, concha del sonido.
Si atraviesa el espejo hierven las aguas que agitan el oído.
Si se sienta en su borde o en su frente el centurión pulsa en su costado.
Si declama penetran en la mirada y se fruncen las letras en el sueño.
Ola de aire envuelve secreto albino, piel arponeada,
que coloreado espejo sombra es del recuerdo y minuto del silencio.
Ya traspasa blancura recto sinfín en llamas secas y hojas lloviznadas.
Chorro de abejas increadas muerden la estela, pídenle el costado.
Así el espejo averiguó callado, así Narciso en pleamar fugó sin alas.